A mitad de la carretera nos detuvimos nuevamente fue solo para que ambos profesores (Haroldo y Héctor) dieran las instrucciones del trabajo que realizaríamos en nuestra primera parada destinada, Queule y de paso explicar lo que se realizaría en el resto de las paradas en los distintos pueblos.

Al llegar a Queule todos estaban muy emocionados, yo no tanto ya que conocía un poco ese pequeño pueblito costero. Otros en cambio se emocionaron para sacar unas pocas fotos, como el Loly que llego a asomarse por la ventana del bus para sacar dichas fotografías.

En Queule entrevistamos a unas lugareñas que no conocían en nada su pueblito natal ya que les hacíamos unas pocas preguntas y francamente no sabían que contestarnos mandaron ha hablar con los pescadores del lugar con quienes no nos fue mejor por que tampoco sabían mucho, de lo que mas sabían ellos era de el conflicto con la fabrica de celulosa Celco, aun así no nos contaron nada nuevo solo nos dijeron lo que nosotras ya sabíamos.

Recorrimos el pueblito y pudimos darnos cuenta del daño que hay en ese lugar producto de la contaminación, no solo por la celulosa si no que también por parte de los propios lugareños.

De pronto llegamos a una “estación Naval” donde hablamos con un marino que tampoco sabia nada (que él no supiera era mas comprensible ya que había llegado al lugar solo hace un mes por que el era de Coquimbo). Cansadas de tantas desilusiones y con muy poca información regresamos al bus, ya era tiempo de ir a nuestro próximo destino, Mehuín.




























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